Este lunes arrancó con un trago amargo para más de 170 niñas y niños y sus familias, luego del cierre repentino de la guardería Jardín de los Chavos, en Jardines del Oriente. La decisión, comunicada apenas unas horas antes de ejecutarse, detonó una protesta que bloqueó la lateral de la carretera 57, donde madres y padres exigieron explicaciones al IMSS y denunciaron una medida “arbitraria” y “sin sensibilidad”.
Desde muy temprano, los tutores se plantaron frente a la guardería U-1252, operada por Maternal Potosina S.C., para demandar que el Instituto Mexicano del Seguro Social explique por qué se ordenó el cierre “de golpe y sin margen” para buscar alternativas. “Nos avisaron casi de madrugada. ¿Qué hacemos con nuestros hijos cuando también tenemos que trabajar?”, reclamó una de las madres.
Las y los manifestantes señalaron que desde el viernes habían solicitado al IMSS que revisara la decisión y garantizara los derechos de los menores. Aseguraron que la clausura no se realizó con un proceso claro, ni se les informó con suficiente antelación para organizarse. Recordaron que las guarderías son sometidas periódicamente a evaluaciones del IMSS, y que si no alcanzan la calificación de “muy satisfecho”, pueden enfrentar sanciones o incluso cierre; sin embargo, consideran que *los formularios no explican a profundidad su impacto*. Por ello, pidieron una revisión completa de los criterios usados y mayor transparencia.
Horas más tarde, la Delegación Estatal del IMSS publicó una tarjeta informativa donde explicó que el cierre de la guardería se decidió tras detectarse “inconsistencias y desviaciones operativas” que no fueron solventadas por la figura prestadora del servicio. De acuerdo con el Instituto, la guardería —clasificada como prestación indirecta bajo esquema vecinal comunitario— no aprobó los mecanismos de supervisión y evaluación que exige la normatividad vigente en materia de seguridad social y atención integral. Ante ello, se determinó la rescisión del contrato.
El Instituto también aseguró haber sostenido reuniones informativas con los padres y madres—la más reciente el sábado 6 de diciembre—y afirmó que todas las niñas y niños tienen garantizado un lugar en otras guarderías institucionales o de prestación indirecta.
Aun con la explicación del IMSS, las familias afectadas sostienen que el cierre pudo manejarse con mayor sensibilidad. Señalan que nadie se opone a que se supervisen los servicios, pero que las decisiones no pueden tomarse de manera abrupta ni sin considerar el impacto inmediato en quienes dependen del cuidado infantil para trabajar.
Además, hicieron un llamado a otros padres y madres a responder con responsabilidad los formularios de evaluación, pero insistieron en que el IMSS debe transparentar cómo influyen esas calificaciones en decisiones tan drásticas como cerrar una guardería completa.







