Tras la batalla campal registrada el pasado 11 de febrero en la Central de Abastos de la capital potosina, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Jesús Juárez Hernández, aseguró que al menos la mitad de los 60 trabajadores involucrados —principalmente diableros— estaban drogados, y justificó así la intervención que terminó con cinco detenidos y un agente lesionado.
El funcionario no solo confirmó que continuarán las detenciones, declaró que los estibadores ya estaban plenamente identificados en operativos previos. Aunque no confirmó que existiera una orden de detención en ese momento, reconoció que la intervención formó parte de una estrategia donde los trabajadores ya estaban ubicados como presuntos implicados en delitos como narcomenudeo y venta ilegal de alcohol. “Con el operativo Convoy vamos a verificar que no vendan droga, que no anden drogados (…) vamos a erradicar a esa gente de ahí”, declaró el secretario, al justificar el despliegue policial que terminó en golpes, caos y tensión.
El operativo fue encabezado por la Guardia Civil Estatal en la zona de la Central de Abastos, donde la intervención derivó primero en un intercambio verbal y luego en agresiones físicas entre trabajadores del mercado y elementos estatales. Ante la intensidad del conflicto, los policías tuvieron que replegarse momentáneamente; uno de ellos resultó con lesiones. Pese a la violencia del enfrentamiento, Juárez Hernández minimizó las agresiones físicas contra los trabajadores y centró su narrativa en el presunto consumo de drogas. “No nos lastima a nosotros, fue una confrontación que se dio”, y afirmó que no hay capacitación suficiente para enfrentar a “50 o 60 diableros, y entre ellos, 30 drogados”.
El secretario sostuvo que los detenidos enfrentan cargos por posesión de droga, obstrucción de la justicia, lesiones y daños, y adelantó que las aprehensiones continuarán. “Vamos a estar ahí para erradicar a esa gente de ahí”, sentenció al referirse al operativo Convoy, estrategia impulsada por el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona.







