BOGOTÁ – En un fallo que sienta un precedente histórico para el derecho en la era digital, la Corte Suprema de Justicia de Colombia sancionó a un abogado tras descubrir que su defensa estaba basada en una «alucinación» tecnológica. El jurista utilizó inteligencia artificial para redactar una demanda, pero omitió el paso más básico de su profesión: la verificación.
El escándalo estalló cuando el tribunal, al revisar los argumentos presentados, se encontró con un escenario de ciencia ficción legal. La demanda citaba con total seguridad textos, sentencias y nombres de magistrados que simplemente no existen. La IA, en su intento por completar la tarea, generó precedentes falsos que el abogado presentó como verdades jurídicas ante los estrados.
Innovación sí, pero con ética
La Corte fue enfática en su pronunciamiento, marcando una línea clara entre el uso de herramientas modernas y el abandono de la responsabilidad profesional:
El límite de la tecnología: El fallo aclara que la justicia no es enemiga de la innovación, pero advierte que la IA es un soporte, no un sustituto.
El factor humano: La sentencia subraya que el criterio, la ética y el rigor son facultades exclusivas del ser humano que no pueden ser delegadas a un algoritmo.
Un llamado de atención al gremio
Este caso pone sobre la mesa el peligro de las «alucinaciones» de los modelos de lenguaje en campos donde la precisión es vital. La sanción no solo castiga la negligencia del abogado en cuestión, sino que sirve como una advertencia para todos los profesionales del derecho: en la justicia colombiana, la «pereza tecnológica» puede costar la licencia.
Con este fallo, Colombia se une al debate global sobre la regulación de la IA en los tribunales, recordándonos que, aunque las máquinas pueden escribir, solo los humanos pueden ser responsables de la verdad.







