LONDRES – En el número 10 de Downing Street, los Primeros Ministros van y vienen, pero solo un inquilino permanece inamovible. Se trata de Larry, el gato oficial de la residencia, quien acaba de cumplir 15 años en el poder, consolidándose como el funcionario más estable, carismático y, definitivamente, el verdadero dueño de la política británica.
Mientras los líderes del Reino Unido enfrentan crisis, escándalos y derrotas electorales, Larry ha visto desfilar a cinco mandatarios distintos desde su llegada en 2011. Para el «Ratón Jefe de la Oficina del Gabinete» —su título oficial—, las mudanzas de los políticos son solo un trámite más entre sus siestas y sus apariciones estelares ante la prensa internacional.







