Entre consignas y reclamos en la calle, el pleno del Congreso del Estado de San Luis Potosí aprobó con 25 votos a favor la reforma que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales. Sin embargo, la aplicación total no será inmediata, sino hasta el año 2030.
Mientras jóvenes del Frente Nacional por las 40 horas San Luis Potosí, se manifestaban afuera del recinto y calificaban la propuesta como “tramposa” y “traicionera”, al interior el debate se extendió por casi una hora. La discusión giró principalmente en torno a un punto clave: aunque se avanza hacia la reducción de horas, se mantiene la regla actual de seis días de trabajo por uno de descanso con goce íntegro de salario. Para colectivos y legisladores de oposición, ese detalle significa que no se garantiza el anhelado fin de semana de dos días obligatorios.
El dictamen también modifica el esquema de horas extraordinarias. Ahora podrán acumularse hasta 12 horas extra a la semana con un pago adicional del 100 por ciento, y solo al rebasar ese límite se pagará el 200 por ciento adicional. Además, se prohíbe que menores de 18 años laboren tiempo extraordinario. Críticos señalaron que este ajuste amplía el margen de horas extra con menor compensación, lo que podría impactar el ingreso real de las y los trabajadores.
Otro de los puntos más cuestionados es la gradualidad. La reducción será escalonada durante los próximos años, manteniendo inicialmente las 48 horas y bajando progresivamente hasta llegar a las 40 en 2030, sin que ello implique disminución de salarios ni prestaciones, según el texto aprobado. Para los manifestantes, esperar cinco años más representa una dilación injustificada.
Desde Morena, el diputado Carlos Arreola Mallol defendió la reforma como un paso hacia un modelo más humanista y productivo, al afirmar que trabajadores menos agotados significan un país más competitivo. La diputada Nancy Janín García celebró la reforma como un triunfo histórico, aunque reconoció que la clase trabajadora merece más de un día de descanso, dejando claro que la lucha no termina con esta aprobación.
En contraste, legisladores de Movimiento Ciudadano, del Partido Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional votaron a favor, pero lanzaron fuertes críticas. El panista Rubén Guajardo Barrera acusó que la reducción viene “con letras chiquitas”, mientras que la priista Sara Rocha Medina reprochó que se pida a la población trabajadora esperar hasta 2030 para ver reflejado el cambio. Por su parte, Frinné Azuara Yarzábal cuestionó que se mantenga la fórmula de seis días por uno de descanso, señalando que se perdió la oportunidad de impulsar un cambio más profundo.
Afuera, el Frente Nacional por las 40 horas insistió en que no fue escuchado durante el proceso legislativo y adelantó que buscará que la aprobación tenga un costo político, además de explorar amparos y rutas legales en materia de derechos humanos.
Así, entre aplausos en tribuna y gritos de inconformidad en la calle, San Luis Potosí se convirtió en el tercer estado en avalar la jornada de 40 horas. El avance está aprobado, pero el debate sobre sus alcances y condiciones apenas comienza.







