
Mientras el Legislativo define si habrá réplica y contrarréplica, el coordinador del PVEM sostiene que las comparecencias no deben utilizarse para cuestionar ni confrontar a quienes acuden a rendir cuentas.
Las comparecencias en el Congreso del Estado podrían llegar con preguntas, pero sin demasiada confrontación. El coordinador del PVEM, Héctor Serrano Cortés, aseguró que estos ejercicios legislativos no tienen como propósito cuestionar o contravenir a los funcionarios convocados, sino únicamente precisar información y transparentar su desempeño.
La postura cobra relevancia porque la Junta de Coordinación Política todavía define las reglas para las comparecencias previstas los días 19, 20 y 21 de octubre, como parte del análisis del Quinto Informe de Gobierno. Entre las propuestas también está llamar a la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Giovanna Itzel Argüelles Moreno.

Serrano incluso salió en defensa de la titular de la CEDH antes de que se determine si tendrá que acudir al Legislativo. Calificó como “extraordinario” su desempeño y aseguró que, desde su perspectiva, ha actuado correctamente.
El problema es que la discusión sobre qué significa realmente una comparecencia no ocurre en el vacío.
El Reglamento del Congreso contempla que estos ejercicios sirven para pedir explicaciones, aclarar información, analizar el desempeño institucional y exigir rendición de cuentas. También permite a los diputados formular preguntas, interpelaciones y requerimientos de información, además de establecer mecanismos de réplica y contrarréplica.
Por ello, la declaración de Serrano abre una pregunta inevitable: si un funcionario acude precisamente para rendir cuentas ante los diputados, ¿qué tan lejos pueden llegar las preguntas antes de convertirse en “confrontación”?
La Jucopo aún no resuelve ese punto. Su presidente, Roberto García Castillo, confirmó que legisladores han planteado modificar el formato para incorporar precisamente la posibilidad de réplica y contrarréplica, por lo que todavía no existe una metodología definitiva ni una lista cerrada de funcionarios.
La Secretaría General de Gobierno, Finanzas y Educación aparecen entre las dependencias contempladas para las primeras comparecencias, mientras que la eventual presencia de la presidenta de la CEDH permanece pendiente de decisión.
Así, el Congreso se prepara para tres días de comparecencias, pero todavía discute qué se podrá preguntar, cómo se podrá responder y hasta dónde podrá existir el intercambio entre diputados y funcionarios.
Porque una cosa es precisar información y otra muy distinta es que la rendición de cuentas llegue con preguntas cuidadosamente acolchonadas.




