Asesinan a madre buscadora de Zacatecas; su cuerpo fue hallado en San Luis Potosí

La violencia volvió a golpear al movimiento de madres buscadoras en México. Aída Karina Juárez Jacobo, originaria de Zacatecas e integrante del colectivo “Siguiendo tu Rastro con Amor”, fue localizada sin vida en territorio potosino la tarde de este jueves.

La noticia fue confirmada por el secretario general de Gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes Mugüerza, quien detalló que un presunto responsable ya fue detenido y entregado a la Fiscalía General de Justicia. Sin embargo, los colectivos de búsqueda advierten que un arresto no basta: la impunidad sigue siendo la regla en los crímenes contra quienes buscan a los suyos.

Aída Karina se convirtió en buscadora tras la desaparición de su hija, Goretty Guadalupe Juárez, en junio de 2025 en Guadalupe, Zacatecas. Desde entonces, participaba de manera activa en las brigadas de rastreo y era una de las voces más firmes del movimiento.

El asesinato de Aída no es un hecho aislado. Desde 2010, más de 30 buscadoras han sido asesinadas en México. Tan solo en lo que va del año, al menos ocho madres buscadoras han perdido la vida en circunstancias violentas, sin que el Estado garantice su seguridad.

El colectivo al que pertenecía emitió un comunicado en el que calificó el crimen como una herida inmensa y lanzó un reclamo contundente: “Exigimos justicia para Aída Karina y para todos los crímenes que afectan a nuestros seres queridos desaparecidos y a los familiares comprometidos en cuerpo y alma con su búsqueda. Exigimos una seguridad efectiva que garantice la vida de las madres buscadoras y de todas las personas solidarias con la búsqueda de nuestros seres queridos”.

Aunque autoridades confirmaron la captura de un posible implicado, colectivos y activistas temen que este caso se sume a la larga lista de asesinatos sin resolver, donde se prometen investigaciones que rara vez llegan a la verdad y la justicia.

La muerte de Aída Karina no solo deja a una familia enlutada, también golpea a todo un movimiento que, ante la inacción del Estado, se ha convertido en el verdadero rostro de la lucha contra las desapariciones en México. Hoy, una vez más, el país se enfrenta a la vergüenza de no poder garantizar la vida de quienes buscan lo que el gobierno no busca: a los desaparecidos.