Investigadores de la Universidad de Montreal han marcado un hito en la biotecnología al desarrollar un tejido cardíaco tridimensional y funcional capaz de latir de forma autónoma. Este avance, que combina la ingeniería de tejidos con la microfluídica, promete transformar el tratamiento de enfermedades cardiovasculares al ofrecer una alternativa segura y personalizada a los métodos de prueba convencionales.
¿Cómo funciona el «corazón en un chip»?
El dispositivo es una proeza de la bioimpresión 3D. Se fabrica utilizando células madre del propio paciente, las cuales son programadas para convertirse en cardiomiocitos (células del músculo cardíaco). Lo que hace único a este sistema es la integración de sensores avanzados que miden, en tiempo real, las fuerzas contráctiles y la actividad eléctrica del miocardio artificial.
El fin de la «prueba y error» en tratamientos
La principal ventaja de este desarrollo es la capacidad de simular la respuesta del corazón de un individuo ante diversos fármacos o terapias sin poner en riesgo su salud. Al ser un modelo creado con las células específicas del paciente, los médicos pueden observar cómo reaccionará el órgano antes de realizar cualquier cirugía o administrar un medicamento.
De acuerdo con Houman Savoji, profesor de fisiología y farmacología y líder del proyecto, este avance representa un paso crítico hacia la «salud de precisión». La tecnología permite identificar el medicamento más efectivo para cada persona de manera personalizada, optimizando los resultados clínicos y reduciendo drásticamente los efectos secundarios.
Este dispositivo no solo acelera la investigación de nuevas curas para insuficiencias cardíacas, sino que también abre la puerta a un futuro donde las intervenciones médicas sean diseñadas a medida en un laboratorio antes de llegar al quirófano.






