JINAN – En un esfuerzo por transformar la industria pesada en una actividad más amigable con el entorno urbano, la ciudad de Jinan ha puesto en marcha un colosal domo inflable de 50 metros de altura. Con una superficie de 20,000 metros cuadrados, esta estructura se consagra como la más grande del mundo en su tipo, diseñada específicamente para encapsular los efectos negativos de las zonas de construcción.
La iniciativa, difundida recientemente por Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, busca atacar dos de los problemas más críticos de las obras metropolitanas: el polvo en suspensión y el ruido excesivo. Gracias a un sofisticado sistema de presión negativa y filtración de aire, el domo impide que las partículas contaminantes se dispersen hacia los barrios colindantes, actuando como un pulmón aislado que protege la salud pública de los residentes locales.
Sin embargo, la magnitud del proyecto ha despertado interrogantes sobre el bienestar de quienes operan en su interior. Ante la preocupación por la calidad del entorno laboral, reportes de The Bridge Chronicle detallan que la ingeniería del domo no solo prioriza el exterior. La estructura cuenta con sistemas de ventilación de alto flujo que aseguran una renovación constante del aire, además de paneles estratégicamente transparentes que aprovechan la luz natural para mantener condiciones óptimas de visibilidad y confort térmico.
Esta arquitectura efímera destaca también por su practicidad técnica, ya que puede anclarse firmemente al suelo para resistir las inclemencias del tiempo y desmontarse con facilidad una vez cumplido su objetivo. Con esta apuesta, China busca demostrar que el desarrollo de infraestructura masiva no tiene por qué estar reñido con el silencio y la limpieza de sus ciudades.







