Aunque el gobernador anunció que este año el Ayuntamiento de la capital recibirá una inversión histórica de 4.2 mil millones de pesos para obra pública, y el propio alcalde ha presumido “finanzas sanas”, el cabildo municipal tomó la decisión de subastar 18 predios municipales.
Respecto a las declaraciones del gobernador, el alcalde Enrique Galindo Ceballos respondió que “Son dos cosas totalmente distintas”. Aseguró que la salud financiera del municipio se refiere al gasto corriente y a la operación diaria de la ciudad: la recolección de más de 1,100 toneladas de basura al día, seguridad, alumbrado y servicios públicos. “No he pedido ni necesitado en casi cinco años ninguna línea de crédito. No he endeudado al municipio”, subrayó. Pero señaló “Si puedo generar más ingresos para hacer más obra pública, lo voy a hacer”.
La subasta —aprobada por unanimidad del Cabildo con el respaldo de seis partidos— busca obtener entre 900 y mil 100 millones de pesos adicionales, recursos que por ley solo pueden destinarse a infraestructura. “No puedo agarrar un centavo para otra cosa. Está prohibido”, enfatizó. Con esa bolsa, sumada a la inversión estatal anunciada, Galindo asegura que la capital podría superar los 1,500 millones de pesos en infraestructura municipal, algo que —dijo— “no ha ocurrido en ningún momento de la historia de San Luis Potosí”.
El alcalde defendió que los terrenos a enajenar “no sirven para nada” en su estado actual y que transformarlos en obra es una decisión lógica. “No creo que alguien esté en contra de que hagamos más obras sin endeudar al municipio”, enfatizó.
También respondió a las voces que han cuestionado la legalidad del proceso: “Está jurídicamente perfectamente documentado. No se ha vendido nada. Solo se autorizó el mecanismo de subasta pública”. Aseguró que todos los predios están libres de gravamen y que la escrituración se hará conforme a la ley. El proceso será vigilado por una comisión de ocho integrantes encabezada por el regidor Gustavo Garay. “Que me vigilen y me auditen, eso me transparenta”, dijo.
Galindo remató con una comparación directa: en su primera administración ya vendió un terreno para financiar una obra pública que —según afirmó— no tuvo observaciones de auditoría. “No sé si alguien extraña ese terreno. Tampoco van a extrañar estos. Lo que sí van a disfrutar son las obras” concluyó.







