En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el colectivo Voz y Dignidad por Los Nuestros tomó la Plaza de Armas en San Luis Potosí con una exposición fotográfica que convirtió el corazón político del estado en un espejo de dolor y resistencia. Posteriormente su manifestación también fue llevada acabo en las afueras de la Fenapo.
Fuera de Palacio de Gobierno y del Congreso, madres, esposas, hijas y hermanas colgaron las fotografías de sus desaparecidos. Algunas imágenes eran fichas de búsqueda con fechas que evidencian el paso implacable del tiempo: diez, quince años de espera, de silencio oficial y de justicia negada.
En el lugar también se instaló el “árbol de la memoria” y un tendedero de rostros, símbolos que recordaron a quienes ya no están, pero también el peso de la impunidad.
🔎 Zonas de exterminio en territorio potosino
La presidenta del colectivo, Edith Pérez Rodríguez, denunció que en San Luis Potosí se han localizado al menos seis zonas de exterminio, principalmente en Tanquián de Escobedo y en la Laguna del Mante. Ahí, explicó, se han encontrado restos óseos calcinados a simple vista, evidencia de que múltiples personas fueron ejecutadas y quemadas en esos lugares. “Cuando vemos que hay tantos fragmentos tirados, sabemos que fueron más de dos personas las que exterminaron ahí”, señaló.
Agregó que en algunos puntos aún no se han hecho excavaciones con peritos-arqueólogos, por lo que es probable que salgan cráneos, vértebras y restos humanos completos. Apenas hace unos días, dijo, fue hallado un cráneo y un coxis en un manglar, pero los restos tuvieron que quedarse ahí porque la humedad impedía levantarlos sin riesgo de dañarlos.
🚨 Indolencia oficial y retraso en peritajes
El colectivo también denunció que las autoridades tardan meses en entregar resultados. Pérez Rodríguez reveló que incluso enviaron pruebas a Alemania y que, aunque los resultados llegaron desde mayo y junio, la Fiscalía aún no los da a conocer a las familias.“ Esta indolencia es la que ha matado a nuestras compañeras. No solo fue el crimen organizado, también ha sido la permisibilidad de las autoridades, que permiten que las células del narco proliferen, que vendan droga en las esquinas y hasta fuera de las escuelas”, reprochó la activista.
Un país que asesina a quienes buscan
El asesinato de Aída Karina Juárez, madre buscadora de Zacatecas cuyo cuerpo fue hallado en San Luis Potosí esta semana, estuvo presente en las voces de las familias. Pérez Rodríguez señaló que probablemente fue víctima de la disputa entre grupos criminales que operan entre Zacatecas y San Luis, donde arrojan cuerpos y mantienen a los SEMEFOS saturados de cadáveres sin identificar. «Aída buscaba a su hija, que además tenía dos niñas. Ahora esas niñas quedaron al cuidado de su bisabuela. Ella era el sustento de su madre y de sus hijas. Esa es la tragedia que nadie quiere ver”, lamentó.
Cifras maquilladas, realidades ocultas
Mientras el gobierno estatal habla de alrededor de mil personas desaparecidas, el colectivo Voz y Dignidad asegura que solo en sus expedientes ya rebasan esa cifra, sin contar los casos que nunca llegan a denunciarse.
El mensaje fue claro: no quieren actos simbólicos ni discursos vacíos.
“Cada fragmento calcinado que encontramos en el suelo es una señal de que ahí hubo más de una víctima. No queremos homenajes vacíos, queremos justicia. No queremos flores si van a seguir negando lo que pasa. Queremos que nuestros desaparecidos no se borren de la memoria colectiva”.
En San Luis Potosí, la memoria se cuelga en las rejas de Palacio de Gobierno porque en los escritorios oficiales la verdad sigue escondida.