BOCA CHICA, Texas – En un movimiento estratégico que redefine la carrera espacial privada, Elon Musk ha anunciado que SpaceX reorientará sus recursos inmediatos hacia la creación de una ciudad autosuficiente en la Luna. Aunque Marte ha sido históricamente el destino predilecto del magnate, Musk argumenta ahora que la logística lunar ofrece un camino más veloz para «asegurar el futuro de la civilización».
La matemática del tiempo: 10 días frente a 26 meses
El cambio de planes no es solo una cuestión de preferencia, sino de física pura. Musk explicó a través de su plataforma X que las ventanas de lanzamiento hacia la Luna se abren cada 10 días, lo que permite una iteración y transporte de suministros casi constante. En contraste, Marte solo es accesible cada 26 meses, cuando los planetas se alinean, lo que ralentiza drásticamente cualquier intento de construcción.
«Podemos lograr una ciudad lunar en menos de 10 años, mientras que en Marte nos tomaría más de 20», señaló el empresario. Esta ventaja permitiría establecer una base operativa capaz de crecer de forma autónoma mucho antes de lo previsto en el Planeta Rojo.
Una misión intacta, un camino distinto
Pese al cambio de enfoque, Musk insistió en que el ADN de SpaceX permanece inalterado: «La misión sigue siendo la misma: extender la conciencia y la vida a las estrellas». La Luna se presenta ahora no como una distracción —como la había llamado en años anteriores— sino como el campo de entrenamiento necesario para probar tecnologías de soporte vital y colonización.
Analistas del sector sugieren que este giro también alinea a SpaceX con los cronogramas de la misión Artemis de la NASA, garantizando contratos gubernamentales clave mientras la compañía perfecciona su sistema Starship. Con este anuncio, la humanidad parece estar más cerca de ver la primera metrópoli fuera de la Tierra, aunque el cielo nocturno donde brillará ya no sea rojo, sino blanco plateado.







