Enclavado en la selva de la Huasteca Potosina, el Jardín Escultórico de Edward James es un destino reservado para viajeros que buscan una experiencia irrepetible. Aquí, en el imaginario surrealista de Edward James, nació un jardín único en el mundo, donde el concreto y la selva dialogan en una armonía orgánica que se transforma con el paso del tiempo.
Más que un conjunto de estructuras monumentales, el Jardín Surrealista o Las Pozas, como coloquialmente se le conoce, es un santuario vivo: un escenario en constante cambio que revela una nueva faceta en cada estación del año. No importa la época en que se visite: siempre hay algo distinto que admirar, descubrir y sentir.
Durante la primavera, el jardín escultórico se envuelve de luz. La atmósfera es soleada y brillante, creando un contraste ideal entre las esculturas de cemento y la vegetación en pleno despertar.
De marzo a mayo se vive la mayor floración del año: flores tropicales y follajes despliegan colores intensos y vibrantes. El framboyán florece en tonos rojos intensos, pintando las obras con una alfombra roja, y la primavera incandescente cobra vida entre caminos, escaleras y formas imposibles.
En marzo, el Festival de Primavera Surreal invita a vivir el surrealismo en el jardín y en las calles de Xilitla, con diversos eventos que nutren una dimensión cultural y artística.
Para quienes buscan una inmersión total en la naturaleza, el verano ofrece una experiencia selvática y profundamente envolvente. Las cascadas alcanzan su máximo caudal, los ríos fluyen con fuerza y el sonido del agua crea un paisaje sonoro envolvente que acompaña cada paso. La humedad intensifica los verdes y los musgos cubren las estructuras con tonalidades que parecen irreales, integrando aún más la obra al paisaje natural.
Durante julio y agosto ocurre la floración de orquídeas, incluyendo especies emblemáticas como la orquídea calavera y la cabeza de víbora, lo que convierte al jardín en un escenario excepcional para quienes buscan belleza botánica y contemplación.
Con el fin de las lluvias, en otoño el clima se vuelve especialmente cómodo para recorrer el jardín con detenimiento. La vegetación se vuelve más discreta y las esculturas recuperan protagonismo, permitiendo apreciarlas con mayor detalle y perspectiva, con juegos de luz que suelen pasar desapercibidos en otras estaciones.
En estos meses se vive la Temporada de Mariposas, un reflejo que nos recuerda por qué James se enamoró de Las Pozas. A finales de octubre e inicios de noviembre, la celebración de Xantolo o Día de Muertos aporta una dimensión cultural auténtica a la visita, entre catrinas, velas y altares.
El invierno transforma el jardín en un espacio íntimo y contemplativo. De noviembre a enero, las mañanas cubiertas de neblina envuelven el Jardín Surrealista en una atmósfera etérea, casi cinematográfica. Las cascadas reducen su caudal, pero el agua se vuelve más cristalina y de tonos azul turquesa, permitiendo apreciar con claridad las pozas naturales.
En diciembre, el Festival de Cine de Xilitla y el Encuentro Internacional de Estudios Surrealistas refuerzan el carácter intelectual y artístico del destino.
Enero es el mes de menor afluencia, ideal para viajeros que privilegian el silencio, la calma y una conexión profunda con el entorno.
Sin importar la temporada, este santuario ofrece experiencias especiales como las Experiencias Privadas Edén en el Jardín, pensadas para vivir el espacio de forma exclusiva, sin prisas y con una conexión más profunda con su entorno. O descubre la magia de la noche en una experiencia privada nocturna con Caminando por un Sueño Surrealista.
El Jardín Escultórico de Edward James no es un jardín estático que se visita una sola vez. Es un organismo vivo donde la obra de James y la naturaleza se reinventan constantemente. Elegir cuándo visitarlo es decidir qué rostro del surrealismo deseas descubrir.








