
CIUDAD DE MÉXICO – En un esfuerzo científico internacional para combatir la resistencia antimicrobiana —fenómeno que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que podría convertirse en la próxima pandemia—, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lograron desarrollar dos nuevos antibióticos utilizando componentes derivados del veneno de alacrán y chile habanero.
El último informe global del Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (GLASS) de la OMS reveló datos alarmantes: durante 2023, una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio fue resistente a los tratamientos convencionales. Asimismo, entre 2018 y 2023, la resistencia aumentó en más del 40% de las combinaciones patógeno-antibiótico monitoreadas, con incrementos anuales de hasta el 15%. Ante esta amenaza latente, el hallazgo universitario ofrece una alternativa médica esperanzadora.
El hallazgo: Benzoquinonas que cambian de color

El proyecto fue liderado por el doctor Lourival Possani Postay, del Instituto de Biotecnología (campus Morelos) de la UNAM, en colaboración con el patólogo Rogelio Hernández Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), y el químico Richard Zare, de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos.
A partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici, especie originaria del estado de Veracruz, los científicos aislaron dos moléculas incoloras denominadas benzoquinonas. Al tener contacto con el aire, estas moléculas se oxidan y cambian de color, mostrando propiedades antibacterianas específicas:
Benzoquinona Azul: Ha demostrado una alta eficacia contra la Mycobacterium tuberculosis, bacteria responsable de la tuberculosis.
Benzoquinona Roja: Actúa directamente contra la Staphylococcus aureus, un patógeno intrahospitalario peligroso que causa desde infecciones cutáneas hasta neumonía y septicemia.
Resultados y efectividad en laboratorio
La efectividad de la sustancia azul fue evaluada por el doctor Hernández Pando en los laboratorios del INCMNSZ mediante un modelo murino (ratones), donde se logró inducir y tratar con éxito la tuberculosis, concluyendo que la molécula funciona como un excelente antibiótico. En fases posteriores desarrolladas en el Instituto de Biotecnología, se descubrió que este compuesto también es capaz de eliminar a la bacteria multirresistente Acinetobacter baumannii.
Por su parte, el doctor Richard Zare, desde la Universidad de Stanford, fue el encargado de determinar la estructura química exacta de ambas moléculas para lograr su síntesis artificial en laboratorio, abriendo el camino para la producción de estas nuevas herramientas médicas sin necesidad de extraer el veneno directamente de los ejemplares silvestres.





