Una instalación de peluches colocados frente al Poder Judicial del Estado se convirtió este viernes en un reclamo directo contra lo que organizaciones civiles denunciaron como “maltrato institucional” hacia niñas y niños, provocado por procesos judiciales largos derivados de conflictos familiares.
La protesta fue encabezada por No Más Hijos Rehenes México A.C. y la Fundación Internacional Granito de Arena, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, con pancartas que lanzaban mensajes como: “Justicia tardía: herida de por vida” y “Mi infancia no es un trámite”.
El delegado estatal de No Más Hijos Rehenes, Uriel Medina, acusó que el sistema ha normalizado medidas “temporales” que terminan convirtiéndose en castigos permanentes. “El Poder Judicial ha creado una zona de confort donde las medidas temporales se vuelven condenas perpetuas. Dictan convivencias supervisadas por ‘precaución’ que duran años”, señaló.

También denunció que estas decisiones rompen el vínculo familiar y luego se usan como excusa para suspender el contacto. “Es como prohibirle a un enfermo la medicina y luego castigarlo por no sanar”, expresó.
Por su parte, Susana del Río, representante de Granito de Arena en San Luis Potosí, pidió al aparato judicial entender que no se trata de simples expedientes. “Lo que tienen en sus manos no son papeles, son vidas”, dijo, al advertir que prolongar estos casos afecta el desarrollo emocional de los menores y deja consecuencias sociales.
Las organizaciones entregaron un documento a la magistrada presidenta Lourdes Anahí Zarazúa Martínez, con cuatro exigencias: plazos máximos de tres meses para convivencias supervisadas, mesas técnicas con sociedad civil, capacitación en daño emocional infantil y revisiones periódicas obligatorias.
Los peluches, explicaron, representan a niñas y niños que han sido reducidos a iniciales dentro de expedientes. “La justicia que tarda para la niñez es maltrato institucional”, concluyeron.




