Mientras el Ayuntamiento de San Luis Potosí asegura que la intervención en avenida Chapultepec frente a la entrada del Tangamanga I, ya logró disminuir la velocidad de los automovilistas y responde a una demanda histórica de vecinos, especialistas en movilidad sostienen que la obra aún presenta fallas importantes para garantizar cruces verdaderamente seguros y accesibles.

El alcalde Enrique Galindo Ceballos defendió nuevamente el proyecto y afirmó que la instalación de boyas, topes y cruces peatonales se realizó con base en estudios elaborados por el área de Ingeniería Vial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, además de atender una solicitud de habitantes de las colonias ubicadas frente a la avenida.

Explicó que durante más de tres décadas el tramo comprendido entre Salvador Nava y Rocha Cordero careció de cualquier dispositivo que obligara a los automovilistas a disminuir la velocidad, situación que dificultaba el cruce de peatones, especialmente adultos mayores y personas con discapacidad. «Era prácticamente imposible cruzar Chapultepec con seguridad. La prioridad de estas obras son los peatones, no la comodidad de los automovilistas», sostuvo el edil.

Galindo reconoció que toda modificación vial genera inconformidad al principio, pero pidió a la ciudadanía adaptarse al nuevo esquema al asegurar que el propósito es reducir accidentes y proteger vidas. Por su parte, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal, Jesús Villa, reveló que los estudios técnicos detectaron condiciones de alto riesgo en esta vialidad.

Informó que por Chapultepec circulan alrededor de 40 mil vehículos al día y que algunos conductores llegaron a alcanzar velocidades de hasta 140 kilómetros por hora, particularmente entre Circuito Potosí y Salvador Nava. Además, señaló que las intersecciones con avenida Himalaya y el acceso al Parque Tangamanga I fueron identificadas como puntos críticos por la frecuencia de maniobras peligrosas y el riesgo constante para peatones. El funcionario rechazó que la intervención haya sido improvisada y aseguró que cada elemento instalado responde a análisis realizados por especialistas en movilidad e ingeniería vial.

Sin embargo, la organización Derechos Urbanos realizó una auditoría vial en la zona y concluyó que, aunque los topes sí contribuyen a reducir la velocidad de los vehículos, la intervención todavía no cumple con los criterios necesarios para garantizar una movilidad segura e incluyente.

El integrante del colectivo, Josué Santiago, explicó que el sitio registra una intensa actividad peatonal debido a la cercanía del Parque Tangamanga y varios desarrollos habitacionales, por lo que consideró indispensable que la infraestructura priorice el desplazamiento de las personas. Según los resultados preliminares de la auditoría, las rampas construidas no conectan correctamente con los reductores de velocidad, existen obstáculos que limitan la visibilidad y varias banquetas continúan sin accesibilidad para personas con discapacidad.

Además, recordó que la NOM-004-SEDATU-2023 establece que este tipo de intervenciones deben contemplar plataformas continuas a nivel de calle, condición que, afirmó, no se cumple en la obra ejecutada. El colectivo adelantó que entregará al Ayuntamiento un documento con observaciones técnicas, planos y propuestas para que la intervención sea modificada y cumpla con la normativa vigente.