
La resistencia contra el fracking en la Huasteca Potosina sigue creciendo. Luego de las recientes manifestaciones de pueblos indígenas, ambientalistas y organizaciones civiles, este fin de semana se realizarán nuevas actividades para exigir que no se permita la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica en la región. Las acciones forman parte de una jornada nacional impulsada por la Alianza Mexicana Contra el Fracking en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, con movilizaciones simultáneas en varios estados del país.
La preocupación de las comunidades aumentó tras la difusión del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035, documento que contempla el desarrollo de proyectos en yacimientos de geología compleja que podrían requerir el uso de fracking para la extracción de hidrocarburos.
De acuerdo con colectivos y especialistas, los polígonos denominados Castaña y Maguey abarcan más de 444 mil hectáreas distribuidas en 17 municipios de la Huasteca Potosina, donde se encuentran cientos de comunidades indígenas tének y nahua, además de ríos, manantiales, arroyos y otros cuerpos de agua que consideran en riesgo.

Las actividades arrancarán con el 5º Foro No al Fracking en el municipio de Huehuetlán, donde se realizará una marcha y un ritual de protección del agua antes de las mesas de análisis. Posteriormente, el domingo habrá manifestaciones y asambleas informativas en Tancanhuitz y San Antonio, convocadas por organizaciones indígenas y representantes comunitarios.
La movilización ocurre apenas días después de una jornada antifracking realizada en la Plaza del Carmen de la capital potosina, donde colectivos ambientales alertaron sobre los posibles impactos de esta técnica. Durante ese encuentro se recordó que un solo pozo puede requerir millones de litros de agua mezclados con sustancias químicas para fracturar la roca y liberar gas o petróleo.
Además de los daños ambientales, investigadores y defensores del territorio han advertido sobre posibles afectaciones a la salud, la contaminación de fuentes de agua y los conflictos sociales que suelen acompañar este tipo de proyectos extractivos.
Las comunidades también han cuestionado que el Gobierno Federal no haya realizado una consulta previa con los pueblos originarios antes de plantear proyectos que podrían afectar directamente sus territorios. «La Huasteca no será zona de sacrificio», es una de las consignas que más se ha repetido durante las últimas semanas. Habitantes, ejidatarios, productores y autoridades comunales aseguran que defenderán el agua y sus tierras como ya lo hicieron en 2018, cuando lograron frenar proyectos similares.





